Lo que importa no es lo que se muestra, sino lo que se esconde, dice Magritte y lo sostiene al hacer su autorretrato y esconder su cara, reflejo de su alma tras una manzana, dejando ver solo un traje negro. Este plato consiste en una mitad de manzana verde rellena de Tartar de atún y salmón con aceite de salvia y cardamomo, lo más crudo y sutil de la comida representando el alma de Magritte escondida tras la manzana.La extraordinaria gelatina de vinagre balsámico insinúa el traje negro y las especias nos transportan como un sueño. El surrealismo sublimado en un plato.