Esta deliciosa pizza, especialidad de la casa, es la encarnación gastronómica de uno de los más icónicos cuadros de Picasso: El Guernica. Cocinada en un horno de piedra, consiste en una base de queso con jitomate, una corona de arúgula y un carpaccio de res finamente cortado, que es colocado en la piedra caliente que acompaña al platillo para cocinarse al gusto. El cubismo se representa en el cambio del carpaccio de res en la piedra, la violencia y la tristesa patenetes en la pintura quedan representadas en la manera violenta de esparcir la salsa y en la carne cruda. Finalmente la esperanza y el llamado a la reconstrucción los dibujamos con laureles y coronas de arúgula, el enebro y la pimienta gorda, testigos de una reconstrución y un renacimiento.